27.
Han pasado ya 27 días desde esa espantosa noticia, el vacío en mi pecho cada vez se hace más grande y no puedo detenerlo… Ni siquiera he tenido el tiempo suficiente para llorar hasta que mi cuerpo exija descanso, no he tenido el tiempo que quisiera para seguir escribiéndote, ¿por qué es tan injusta la vida? Antes no tenía el suficiente espacio para visitarte seguido, y ahora… Ahora soy esclava del trabajo, soy prisionera de mi soledad, me siento culpable porque a veces creo que el hombre que me ama debe soportar el fantasma de su novia, ausente aunque su mano esté tomando la mía. No puedo controlar cómo me siento, sé que nadie puede, pero ni siquiera hago el intento, estoy demasiado cansada, demasiado herida, demasiado llena de dolor, de lágrimas contenidas, de ausencia, de tu ausencia. Cómo quisiera poder verte de nuevo, de alguna forma me transmitías esa paz, no era necesario hablar horas, sólo sentir que me querías, que me extrañabas. Él me dijo que aún es pronto para superar...